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Agustín Sánchez Vidal es catedrático de Historia del Are en la Universidad de Zaragoza (Cine y otros Medios Audiovisuales), donde ha ejercido con anterioridad la docencia e investigación en Literatura Española, tras doctorarse con una tesis sobre Miguel Hernández. Colaboró con Luis Buñuel en la recopilación y edición de sus escritos y, como guionista de cine y televisión, ha trabajado con diversos realizadores como Carlos Saura. Ha publicado más de cincuenta libros sobre Literatura, Arte y Cine. La llave maestra (2005) es su primera novela.

Ha continuado investigando la figura de Miguel Hernández publicando libros antológicos con aportaciones inéditas como Perito en lunas, El rayo que no cesa, Poesías completas, Epistolario, El torero más valiente, La tragedia de Calisto y otras prosas, etc. En tres ocasiones revisó el archivo del poeta: 1972, 1979 y 1985.

También ha investigado la trayectoria de cinco directores aragoneses: Chomón, Florián Rey, Luis Buñuel, Saura y Borau. Participa también en conferencias, seminarios y como jurado de premios.

Agustín Sánchez Vidal ha escrito numerosos artículos de revistas y también artículos de monografías colectivas.

Artículos de revistas: "Dalí escritor", "Del ismo al museo" y "Buñueliana", en Ínsula: Revista de letras y ciencias humanas; "La llegada del cine al valle del Ebro" y "El cine español y la transición", "Tres guiones inéditos de Florián Rey" y "Responsabilidades compartidas", en Artigrama: Revista del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza; "José Bello: una leyenda viva", "Entre la nueva poesía y la vieja novela", "Buñuel escritor" y "Aub vs. Buñuel", en Turia: Revista cultural; "Buñuel vuelve a Toledo", en Péndulo del milenio; "El espejo incierto de Luis Buñuel", en Cuadernos Hispanoamericanos; "La mirada de Ulises (Artes plásticas)", en Claves de la Razón Práctica; y "Cine franquista y cine republicano", en Bulletin d´Histoire contemporaine de l´Espagne.

Artículos de monografías colectivos: "Dalí y el cine", en Aproximación a Max Aub; "En vez de vinagre, yodo (Buñuel deportista)", en Dalí, un creador disidente; "Cine y novela, una relación conflictiva: el caso de Max Aub", en Ludus, cine, arte y deporte en la literatura española de vanguardia; "Zaragoza: la consolidación de un espectáculo" y "Luis Buñuel: novela", en Actas del Congreso Internacional "Max Aub y El laberinto Español": celebrado en Valencia y Segorbe del 13 al 17 de diciembre de 1993; "La literatura entre pureza y revolución: La poesía", "La literatura entre pureza y revolución: La novela" y "Las novelas de Costa", en Historia y Crítica de la Literatura Española; "Incesto vs. Guerra Civil: (el proceso creativo de "Tata Mía" de José Luis", en Actas del VI Coloquio de Arte Aragonés; "La televisión", en Historia del periodismo en Aragón; "El viaje a la luna de un perro andaluz", en Valoración actual de la obra de García Lorca: actas del coloquio celebrado en la Casa de Velázquez = Lectures actuelles de García Lorca: actes du colloque tenu á la Casa de Velázquez; "Los exilios de Luis Buñuel, en Destierros aragoneses: ponencias y comunicaciones; "Tipologías narrativas", en "Apólogos y milesios de Juan García Hortelano", recogido en Formas breves del relato: coloquio Casa Velázquez-Departamento de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, El rayo que no cesa: la "Elegía" a Ramón Sijé, en Historia y Crítica de la Literatura Española...

Además trabajó como coordinador de publicaciones como Historia y Crítica de la Literatura Española.

En su bibliografía de cine podemos destacar: "Buñuel: El ángel exterminador de los oscuros fantasmas de la burguesía", en Rolde, Zaragoza, 1983; "Buñuel en México", en Tres aventuras americanas, Zaragoza, Luis Vives, 1991; "El cine", en Luces de la ciudad: arte y cultura en Zaragoza. 1914-1936, Zaragoza. 1995; "El cine de los surrealistas españoles", Ínsula, Madrid, 1989; Los expulsados del paraíso. Madrid, Escuela Libre Editorial: Fundación Once, 1995; "La Generación del 27 y el cine", Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, 1993, "Imaginación sin hilos", Turia, Teruel, 1994; Luis Buñuel, 2ª ed., Madrid Cátedra, 1991; Luis Buñuel, Madrid, Cátedra, 1991; "Luis Buñuel: novela", en Actas del Congreso Internacional "Max Aub y el laberinto español", Valencia, 1996; Luis Buñuel: obra cinematográfica, 1ª ed., Madrid, Ediciones J.C, 1984; "Luis Buñuel y la entomología (1)", Trébede, Zaragoza, 1999; "Luis Buñuel y la entomología (2)", Trébede, Zaragoza, 1999; "Luis Buñuel y los insectos", Boletín de la SEA, Zaragoza, 1997...

Agustín Sánchez Vidal ha escrito multitud de libros: su primera novela histórica La llave maestra en 2005, Salvador Dalí (italiano), Salvador Dalí (inglés), Luis Buñuel (4º ed.), Salvador Dalí (español) y Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin, Salvador Dalí (francés) en 2004, Carlos Saura Atarés, Salvador Dalí en 2002, Simón & Garfunkel en 2001, Cineastas en Aragón, El mundo de Luis Buñuel ( 2º ed.), Buñuel del desierto en 2000...

Como antes hemos citado, su primera novela ha sido titulada como La llave maestra y ha tenido un gran éxito. Fue publicada en abril de 2005 y se desarrolla en 568 páginas. Es una novela fascinante en la que, con gran habilidad narrativa, su autor funde su formidable conocimiento de la historia y las más avanzadas teorías de la información: las que nos hablan de un código único y universal a partir del cual se origina el Todo. Una novela que marcará época en la forma de abordar la ciencia y la historia desde la ficción.

En ella, nos encontramos un laberinto subterráneo que custodia el más enigmático secreto del Universo. "La llave maestra", susurra Felipe II en su lecho de muerte, aferrándose a un fragmento de pergamino cubierto de misteriosas inscripciones. El pergamino esconde un secreto que se remonta al origen de los tiempos, y el fragmento ha sido descubierto por Raimundo Randa, un singular agente de la temible red de espías del rey. Pero sólo es uno de los doce que componen el mensaje completo. ¿Quién posee los otros once? ¿Qué enigma encierran esos signos incomprensibles? Randa intentará responder a tales preguntas, en una apasionante odisea entre cristianos, judíos y musulmanes. Cinco siglos después, el inquietante pergamino vuelve a estar en el centro de la historia del mundo. Quien se enfrenta ahora al misterio es un joven criptógrafo, David Calderón, experto en lenguas y claves. El reto desborda todo lo previsible, pues ha de vérselas con un código sin precedente. Y también él tendrá que desafiar los poderosos intereses de quienes se oponen a que la llave maestra gire, finalmente, en su cerradura y nos entregue su secreto: la herencia de Babel, el lenguaje del que procede el Universo.

La ciudad protagonista de esta novela se llama "Antigua" y está inspirada básica y nuclearmente en la ciudad de Toledo, tomada como una maqueta de España, donde además aparecen elementos de otras ciudades, según relató su propio autor.

En otra entrevista, Agustín Sánchez Vidal, nos cuenta que esta novela tiene su inicio en su propia trayectoria: "Esta novela surge cuando leo en un periódico, hace más de diez años, que una mujer americana de origen sefardí llega a su casa familiar en Toledo, abandonada en el siglo XV y todavía en pie, y abre la puerta con la llave que su familia había guardado durante cinco siglos. Conocía, como todo el mundo, esas historias de sefardíes que habían guardado, generación tras generación, las llaves de las casas que se vieron obligados a abandonar; lo que no podía imaginar es que una de esas llaves pudiera funcionar, ser operativa. La pregunta inmediata me parece evidente: ¿qué se encuentra esa mujer? El periódico no dice nada, pero a mí, esa noticia se me queda dentro como se queda una piedra dentro de una concha; no quiero decir con eso que mi novela me parezca una perla, pero la noticia va creciendo y transformándose en una historia. Y pienso en los dos momentos: el actual, el del regreso de la mujer, y el del pasado, cuando su familia tuvo que salir de Toledo".

También nos dice que tardó diez años en acabarla, porque la tenía en distintas piezas y quería que encajaran de un modo natural. De hecho, afirma que le ha quitado el sueño durante temporadas enteras. Hasta que al final, consiguió la enorme satisfacción íntima de haber armado un rompecabezas de grandes dimensiones. Nos cuenta que quería "hacer un género de aventuras de modo adulto; porque ya no somos niños, pero no siguen maravillando ciertas historias, como las de Indiana Jones. Hacer algo que no desmerezca de eso, que pueda atrapar al lector, teniendo a la vez cierta exigencia literaria".

Para Sánchez Vidal, la única regla es no aburrir. En su novela hay una mezcla. No tiene un modelo concreto, pero se inscribe en ese territorio en el que se entrecruzan la Odisea, Las mil y una noches, cuya parte más estructurada, tiene que ver con la Odisea, la prosa alfonsí de libros como los de Don Juan Manuel, y algún relato como el Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki.

La novela arranca en una ceremonia en la que aparece la figura del Papa, que, según Agustín Sánchez Vidal, es una "figura insustituible, la única que puede hablar con una autoridad que no tienen otros dirigentes religiosos. La religión católica es la única que tiene un jefe en todo el mundo; los musulmanes no tienen una figura semejante".

Todas las descripciones de la novela son rigurosas, y cuando no se cumple, es para hacerlo más accesible al lector. Lo importante para el autor, según nos comenta, es que el lector tenga la sensación de estar allí. El gran tema de la novela tiene que ver con una teoría científica reciente que ha tenido poco eco en España, una teoría sobre el universo que, para algunos, tiene el mismo rango que las de Newton o Einstein. Tiene esa base de ciencia puntera.

Su estructura está inspirada en la doble hélice del ADN, entre las partes antiguas y las modernas, que es otro de sus temas de fondo, y la doble hélice es lo simétrico y veces lo opuesto. Las dobles hélices de ADN no se repiten, a veces se juntan, a veces se separan.

Agustín Sánchez Vidal nos comenta que su novela La llave maestra es "más que policial, de aventuras y de intriga, una novela en la que hay crímenes y espías, elementos históricos, narraciones y viajes, ciencia, pero mi consigna es que todo esté bien hilvanado".

El escenario en el que se basa esta novela es muy amplio: Toledo, Estambul, El Escorial, Washington, el Yuste en el que agoniza Carlos V. El periodo histórico es doble: el siglo XVI y la actualidad. Hay secretos, pergaminos perdidos, una intriga constante, un relato que avanza de sorpresa en sorpresa y un enigma que vertebra todo el relato y que va más allá de cualquier cosa que haya dado la novela hasta ahora. Lo que Agustín Sánchez Vidal plantea en La llave maestra es más profundo que un tesorillo de templarios, unos despistados tataranietos de Jesucristo o la conspiración para dominar el mundo. Aquí no se trata de dominar, ambición de mediocres, sino de conocer, que ésa debe ser la aspiración de los seres conscientes. Desde la primera página se verá seducido tanto por la intriga del relato como por un lenguaje que no es meramente utilitario, que es mucho más que una excusa para encadenar aventuras. La parte de la novela que trascurre en el siglo XVI tiene, en su lenguaje, resonancias de los clásicos españoles, de Cervantes, de San Juan de la Cruz. Su estructura, tiene bastante de juego de espejos: familias cuyos miembros reflejan las vivencias de sus antepasados, ciudades subterráneas por debajo de las conocidas. El autor, además es un erudito; y la erudición bien entendida no lastra las novelas, sino sirve para unas descripciones minuciosas y magníficas. Por ejemplo, del espléndido Estambul de la época, del Toledo asombrado ante el ingenio de Juanelo Turriano, de un Escorial que se levante entre secretos, leyendas y temores...

Algunas de las críticas que han aparecido en los diferentes medios de comunicación en relación con esta novela han sido:

-La mejor tradición de las novelas de aventuras. <<Libro muy recomendable para recuperar la fascinación lectora, de viejos tiempos, tal vez perdida>>: Beatriz Hernanz, crítica de El Cultural.

-Sánchez Vidal debuta con La llave maestra. <<Una editorial acaba de nacer. Se llama Suma de Letras y viene con el declarado propósito de ayudar a calmar la, parece, insaciable sed de los lectores del género de moda: las aventuras históricas bien surtidas de intrigas, enigmas y secretos con siglos de antigüedad>>. Ángel Vivas / El Mundo.

-<<Una obra con ritmo cinematográfico en la que no faltan guiños a los relatos de espías y policíacos>>. J. F. La Voz de Galicia.

-<<Un descubrimiento gozoso>>. Muy Interesante.

-<<Novela con intriga histórica, personajes reconocibles y reinterpretados -como Felipe II y su red de espías-, y escenarios llenos de vericuetos y trampas>>. J. R. M., El País.

-<<Sánchez Vidal novela los misterios de El Escorial y el espionaje moderno. (...) Es una intriga que alterna los tiempos de Felipe II con la actualidad>>. Tulio Demicheli, ABC.

-<<Es una delicia de ser humano. Un catedrático de Historia del Arte chiflado por la belleza, los corazones grandes y las buenas historias>>. Polo Clausell, Tiempo.

-<<La llave maestra tienen todo lo que los innumerables aficionados al género pueden esperar, con dos características añadidas. Su estilo literario esta claramente por encima de la media, no en vano el autor es un profesor de Literatura, buen conocedor de los clásicos españoles; y el tema de la novela va mucho más allá de todo lo planteado hasta ahora por la narrativa de este género>>. Ángel Vivas, Leer.

RELACIÓN CON MIGUEL HERNÁNDEZ

Como antes hemos citado, Agustín Sánchez Vidal se doctoró con una tesis acerca de la figura de Miguel Hernández.

El título del libro de Miguel Hernández Perito en lunas, para Agustín Sánchez Vidal, es una metáfora, y lo ha considerado como un libro fundamental en la trayectoria del oriolano y además sostiene que en sus páginas se intuyen muchas características posteriores de su obra. Para Sánchez Vidal, el título escogido "significa, precisamente, poeta y pastor, ya que a la oveja le llama luna en distintas ocasiones".

La importancia de Perito en lunas reside, según el crítico, en que "no es sólo un libro, sino toda una época de la obra hernandiana, e incluso todo una poética"; el poeta -ha dicho además- "tratará de resolver con este primer libro la contradicción que suponía aspirar al alto ejercicio de la poesía y verse en la prosaica obligación de pasar las horas entre boñigas y cabras". José Luis Ferris, como Sánchez Vidal, lo considera ejemplo de poesía pura, alaba "la gran capacidad imaginativa, el perfecto dominio de la forma", y opina que el libro "no ha alcanzado todavía la consideración que merece, como tampoco la profunda lectura que exige un poeta tan exhaustivo como ya apuntaba Miguel".

Según un artículo publicado en ABC titulado "Miguel Hernández, Vientos de poesía" escrito por Agustín Sánchez Vidal, la configuración de Miguel Hernández como poeta moderno tuvo lugar a mediados de los años treinta. Y una de las principales influencias que contribuyeron a ello fue su contacto personal con algunos de los miembros más destacados de la llamada Escuela de Vallecas. En particular, Maruja Mallo, Benjamín Palencia y Alberto Sánchez. De hecho, su libro más popular, El rayo que no cesa (1936), podría inscribirse de lleno dentro de esa tendencia.

No era la primera vez que Miguel se inspiraba en formulaciones plásticas ajenas: ya había tenido en cuenta el juego lúgubre de Dalí a la hora de componer una de las octavas de Perito en lunas (1933). Y, en realidad, todo rezuma visualidad en ese su primer libro. Sobre todo, por el empleo de la técnica del bodegón que lo impregna.
Bodegones nada lejanos de los que estaban pintando Maruja Mallo, Benjamín Palencia y Alberto Sánchez. Algunas de las austeras naturalezas muertas de este último -a pan y cuchillo, con su escueto secano de ajo y cebolla- se mueven a mitad de camino entre la octava titulada "Mesa pobre" de Perito en lunas, y sus futuras "Nanas de la cebolla".
De ahí que a principios de 1935 -cuando Miguel quiere dar a la imprenta el segundo "Silbo vulnerado"- escriba a Benjamín Palencia para que se lo ilustre. O que cuando a mediados de ese mismo año componga su "tragedia montés" en prosa Los hijos de la piedra pida a Maruja Mallo que le haga los decorados. O que Hernández adopte muchos de los conceptos y expresiones de las "Palabras de un escultor" de Alberto Sánchez en El rayo que no cesa, cuyo poema "Me llamo barro" (que le sirve de bisagra) deja traslucir la gravitación del escultor.

Con su depuración neocasticista de las vanguardias y su clara apuesta por lo rural, la Escuela de Vallecas era el catalizador que necesitaba Miguel para dar el salto desde su etapa neocatólica hasta un compromiso político de muy otro sesgo. La guerra civil le encontró pertrechado. Y ya no puede hablarse de influencia entre obras de Alberto tan significativas como "El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella" y Viento del pueblo. Simplemente es que vibran en la misma longitud de onda.

Agustín Sánchez Vidal, en su estudio del poema "Huevo", del libro Perito en lunas escribe que "nos encontramos ante un juego de ciclos: el poema empieza con un gallo real que, por un lado, anuncia a la aurora y que, por otro, siembra un huevo. Éste, a su vez, es un microcosmos con su noche (la sartén), su sol (la yema) y su luna (la clara, o todo el huevo). De nuevo aparecerá el sol, hasta ahora "en sigilo" (alusión a lo escondido del astro y lo callado del ave, en su ausencia), que el gallo estaba a punto de anunciar al comenzar el poema. Esto sucederá si el huevo fuese a para a la sartén, pero si esto no se realizara, el microcosmos seguiría su propio ciclo: de él saldría otro gallo que, a su vez, fecundaría otra gallina, y así sucesivamente".

El bello poema titulado "CORRIDA-real" está incluido en la obra Primitivo silbo vulnerado, denominación propuesta por Agustín Sánchez-Vidal para referirse a un libro nunca editado de Miguel Hernández, pero de cuya existencia se sabe por su epistolario, y que constituye "la referencia más segura del proceso de transmutación que a lo largo de 1934-1935 tiene lugar entre Perito en lunas (1933) y El rayo que no cesa (1936)". Y si la octava real monopolizaba aquel libro inicial, esta nueva etapa se caracteriza, en lo que a la métrica se refiere, por la polimetría, con predominio del poema largo y de la silva; y aunque el Primitivo silbo vulnerado no encierra el terco hermetismo de Perito en lunas, sigue habiendo en estas páginas una compleja densidad conceptual.

Precisamente el poema "CORRIDA-real", escrito en perfectas silvas, es un buen ejemplo de lenguaje literario plagado de artificios retóricos, y en el que la claridad del contenido se ha sacrificado en beneficio de la belleza de la forma. El poema se estructura en siete partes, que llevan los siguientes títulos: "Cartel" (versos 1-14), "Plaza" (versos 15-29), "Toro" (versos 30-37), "Toro y caballos" (versos 38-47), "Toro y banderillero" (versos 48-60), "Toro y peón" (versos 61-68), "Toro y torero" (versos 69-114).

Agustín Sánchez Vidal publicó su obra Miguel Hernández en la encrucijada en 1976, en la colección titulada "Los Suplementos" (nº 71, Editorial Cuadernos por el Diálogo). En ella, nos encontramos cinco apartados: "Orihuela, Sijé y el catolicismo", "Los gérmenes del futuro Miguel Hernández",  "Madrid, Neruda y los poetas republicanos", "Viento del pueblo" y "Cronología hernandiana". Nos narra la evolución de Miguel Hernández desde su primer poema publicado el 13 de enero de 1930, escrito con 19 años, titulado "Pastoril", que aparece en el periódico El Pueblo, de Orihuela, su ciudad natal.

Termina diciendo que: "a través de una rápida, pero densa trayectoria, Miguel Hernández había salido del pueblo, había adquirido en la poesía culta un instrumento expresivo adecuado y, en dramáticas circunstancias, había retomado su puesto en lo popular, devolviendo a su origen la herencia que había tomado prestada de los clásicos. (Así, al menos, vio él esa trayectoria, y no parece que se equivocase demasiado)".

Sánchez Vidal fue uno de los editores de la Obra completa (1992) del poeta oriolano Miguel Hernández. Su ámbito de investigación podemos resumirlo en la relación de Hernández con la Escuela de Vallecas. El proceso de elaboración de El rayo que no cesa fue objeto de algunos trabajos académicos (tesina y tesis doctorales). Otro tema de su interés ha sido la biografía del poeta, con importantes aportaciones documentales facilitadas por el estudioso Ramón Pérez Álvarez. En conclusión, Sánchez Vidal nos ha ofrecido una trayectoria vital y literaria de Miguel Hernández desnuda de tópicos simplificadores, conectado con otras figuras de la literatura de los años 30.